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Es como gritar pero sin que nadie te oiga.

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Es como gritar, pero sin que nadie te oiga, casi te sientes avergonzada de que alguien sea tan sumamente importante, de que si él te sientas como si no fueras nada.
Nadie para entender cuanto duele te sientes sin esperanzas, como si nada.
Y cuando todo se termina él ja se ha ido. Hasta que deseas que todo lo malo regrese. Para que al menos puedas tener lo bueno de vuelta.

He sacado el texto de internet, paso de cuentos. 
Huir, esa fue la ultima palabra que se me hubiera pasado por la cabeza, nunca me había gustado huir de nada ni de nadie, pero ahí estaba mi mayor temor, el ejemplo que confirmaba la regla, estaba él, el que hacia que mis piernas temblasen como si debajo de ellas hubiera el mayor terremoto que jamás nadie podría haber imaginado, él, que al oír su voz se paraba el mundo, que al imaginarme sus labios rozando los míos, mi piel se convertía en la de una gallina con piel de gallina. Que si me dieran a elegir, una vida feliz y contenta o un segundo al lado suyo, elegiría el segundo para decirle en un suspiro que le quiero.


Soy de las que piensa que en ésta vida todo sucede por algún motivo. 
Y desde el día que vi esos ojitos color caramelo, esa sonrisa blanca, grande y bonita, su aroma, su estilo, su manera de seducir, supe que acabaría locamente enamorada de un chico, y ese chico eres tú.
Se acabó lo de verte, lo de verte y darte un beso, lo de tocarte y sentir ese puto cosquilleo que sentía siempre. 

Eres un gilipollas, pero eres mi gilipollas.

Solo pido que sea como el primero.